Luis Alberto Martínez
ha bebido directamente de
la generación que representaban
Fernando Martín y
su suegro, Luis Gil. Como el
primero, se considera un director
de orquesta que, batuta
en mano, es tan bueno
como el peor de su equipo.
Martínez está al frente
de Casa Fermín, uno de
los restaurantes históricos
de Oviedo que creció gastronómicamente
de forma
paralela al Trascorrales de
Martín, si bien le adelantó
haciéndose antes con una
estrella michelín. Tras pasar
por diferentes ubicaciones,
Casa Fermín se esconde
ahora frente a la Universidad
vieja en un rincón apa-
3 cible desde el que
Martínez elige, en
memoria de Martín,
la receta de la
tosta de cebolla.
“Ha dado la
vuelta al mundo”,
explica, “en aquella
época no se
veía y, sin embargo,
hoy es de lo
más normal”. Para
Martínez, ahí
está precisamente
la genialidad
de un plato de estas
características.
“Yo creo que
es como si hablásemos
de la primera
tortilla de
patata, cuando
da a Martín como “un hombre
adelantado a su época
que, como mi suegro, supieron
ver lo que iba a venir
y abrir camino para que los
demás lo tuviéramos más
fácil”.
Martínez elige la tosta
por su sencillez y su relevancia,
una rebanada de
pan, cebolla caramelizada
y foie. Simple, pero alguien
tenía que atreverse a
incluirlo en una carta y ofrecérselo
a los clientes.
totosta de cebolla «Sencilla y revolucionaria»







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