Estaba previsto que el consejero de Cultura, Emilio Marcos Vallaure, asistiera el pasado viernes a la apertura de la exposición Senderos a la modernidad: Pintura española de los siglos XIX y XX en el Palacio de Revillagigedo, pero a última hora excusó su presencia en el acto. La circunstancia no se saldría de lo normal si no se produjese en un contexto en el que distintas fuentes hablan de un enfrentamiento abierto entre el máximo responsable cultural del Ejecutivo de Álvarez-Cascos y el concejal de Cultura gijonés, el cantautor Carlos Rubiera -que iba a estar presente en el acto-, a raíz de la destitución de José Luis Cienfuegos como director del Festival Internacional de Cine de Gijón.
Era conocido el buen concepto que Vallaure tenía de Cienfuegos: cuando se presentó la 49ª edición de FICXixón, el consejero le alabó por ser “el responsable de un programa completo y de calidad” e incidió en el empuje que su gestión había dado a un certamen que parecía herido de muerte. Rubiera fue incapaz de aportar ningún elogio a Cienfuegos ni en ésa ni en las escasas ocasiones en que comparecieron juntos, pero sí lo hizo la gerente del Teatro Jovellanos, María Teresa Sánchez, quien en otra de las presentaciones de la última convocatoria festivalera -la que tenía por objeto dar a conocer el contenido de la sección Enfants Terribles - fue bastante explícita: “En 2012 celebraremos el 50º aniversario del Festival y necesitamos pesos pesados como José Luis Cienfuegos para una edición muy especial”. Lo dijo ante los periodistas y al lado del propio Cienfuegos, que entonces desconocía que el Ayuntamiento movía los hilos para destituirle y colocar en su puesto a Nacho Carballo, actual y discutido director de FICXixón.
Reuniones preparatorias Puede que el apoyo del Consistorio gijonés no fuese sincero, pero sí lo era el de la Consejería de Cultura. Según ha podido saber LA VOZ, Emilio Marcos Vallaure y José Luis Cienfuegos mantuvieron una reunión, pocos días antes de que Carlos Rubiera destituyera a este último, en la que ambos quisieron dar el pistoletazo de salida a la 50ª edición del certamen. Según fuentes próximas al anterior equipo directivo del evento, el consejero estaba dispuesto a apoyar con hechos las palabras con las que había elogiado el trabajo de Cienfuegos, y el descenso en la aportación presupuestaria del Principado (78.896 euros en 2012 frente a los 97.402 de 2011) iba a ser compensado con una serie de patrocinios privados para los que ya se habían entablado negociaciones. Y no sólo eso. La celebración del primer medio siglo de vida de FICXixón suponía un valor añadido para el propio evento, y por esa razón se había comenzado a obtener el compromiso de colaboración de otros festivales internacionales -entre ellos, el de San Sebastián- que, a través de distintas vías, pensaban dejar también su impronta en Gijón aprovechando una efeméride tan señalada.
Todos se truncó el miércoles 11 de marzo con la destitución de José Luis Cienfuegos. La noticia no sólo cogió de sorpresa al hasta entonces director del certamen cinematográfico, sino que también desconcertó a Emilio Marcos Vallaure, a quien al parecer nadie había informado de la decisión que había tomado Carlos Rubiera y refrendado la alcaldesa, Carmen Moriyón, quien unos días después negaba cualquier tipo de implicación y adjudicaba toda la responsabilidad al edil de Cultura. Dicen que, desde entonces, las relaciones entre Rubiera y Vallaure se han vuelto bastante tensas, al menos lo suficiente como para que el consejero rehusara aparecer junto a él inaugurando una exposición.
Gestión controvertida El caso es que el enfrentamiento entre Vallaure y Rubiera no hace sino escribir un capítulo más en la ya controvertida gestión del edil de Cultura gijonés, que ha visto cómo la destitución de José Luis Cienfuegos le estallaba en la cara mientras la noticia daba la vuelta al mundo (apareció en publicaciones como Variety y el Chicago Tribune , sin olvidar toda la prensa española y numerosos blogs que criticaron con dureza la medida) y él se negaba a dar explicaciones en la que seguramente ha sido su semana más difícil desde que tomara posesión como edil.
Cabe destacar que, hasta la fecha, ningún concejal había visto -después de llevar sólo siete meses en el cargo- a mil personas juntarse en la plaza Mayor de Gijón para reclamar su dimisión. Al día siguiente de aquella concentración, un error suyo estuvo a punto de arruinar los primeros presupuestos de la derecha. En ese Pleno, los fotoperiodistas le cazaron dibujando un reloj cuando debiera haber estado haciendo su trabajo. Quizás pensaba que sus horas empiezan a estar contadas.
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