A eso de las once de la mañana, mientras los jugadores del Sporting daban por concluido el calentamiento en las instalaciones de Mareo y el club ultimaba el comunicado que haría público a última hora para desmentir las contundentes declaraciones de Nacho Novo, Jorge Baragaño y José Miguel Muñiz observaban las gesticulaciones de Clemente. Los dos amigos habían llegado unos minutos antes desde Piedras Blancas para asistir al entrenamiento del equipo rojiblanco y querían ser optimistas con sus posibilidades una vez consumado el relevo en el banquillo: “Tienen que ser constantes y creer que es posible hacerlo; aunque va a ser complicado, aún quedan muchas opciones”, valoraba José Miguel. A su lado, Jorge era contundente: “Está difícil, pero si Clemente es un poco serio creo que va a conseguirlo”.
Por allí andaba Arturo Sánchez, miembro de la Peña Isma y habitual animador del equipo desde su localidad de la Tribunona. “Creo que Clemente va a salvar al Sporting”, aseveraba, “y espero que lo consiga: tiene un margen de confianza y tampoco es tan difícil ganar siete u ocho partidos”. “Si jugamos como hicimos contra el Atlético de Madrid, no perderemos ningún partido en casa”, vaticinaba antes de reconocer que “aunque me apenó que echasen a Preciado de esa manera, el equipo necesitaba un revulsivo”.
Una opinión similar tenía Andrea Fernández, que se remitía a las sensaciones del domingo pasado para justificar su confianza en el míster de Barakaldo: “Contra el Atlético se vio a un buen Sporting; hubo fallos puntuales, pero en general la actuación del equipo fue notable”. Ana María Castro también se mostraba esperanzada: “Hay que ser positivos porque con el pesimismo no se va a ningún lado, y desde la llegada de Clemente se ve una mejor actitud”.
Pero no todo era unanimidad en Mareo. Algunos, como José Carlos Ramos, traían malos augurios: “No se va a salvar porque este año no hay equipo”. “El club tendría que haber fichado jugadores y no entrenadores”, apostillaba. El futbolista Moussa Ngom tampoco las tenía todas consigo: “Es muy difícil salir de esta situación: están muy abajo en la clasificación y van a tener que jugar muy fuerte para salir”. José Andrés García, por su parte, echaba a la vez la de cal y la de arena: “Creo que lo va a conseguir porque ahora se ve más intensidad y se nota que los jugadores son conscientes de la situación; lo que tienen que hacer es ponerse las pilas y dejar de tomar cacharros por Pola de Siero”. Laura García venía a sintetizar con su opinión todo el sentir de la parroquia: “Los antecedentes no son buenos, pero no tienen por qué no conseguirlo”.







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