Fermín Álvarez entrenó este año al primer juvenil del Real Oviedo, además de ser el director de El Requexón, la fábrica de futbolistas del Real Oviedo, que la próxima temporada volverá a estar al mismo nivel que en el año 2003, con los equipos de cantera en la máxima categoría en la que pueden militar.
¿Qué balance hace de la temporada que está a punto de concluir? A nivel de resultados teníamos obligación de ascender los dos juveniles que habían perdido la categoría el año pasado y esto se consiguió. En el resto de categorías la idea era que los jugadores siguieran formándose y mejorando y creo que lo hemos conseguido.
¿Era mucha la presión para que el juvenil recuperase la plaza en División de Honor? Sí, era una obligación para nosotros. Partíamos como favoritos, pero en Liga Nacional solo asciende uno y hay que hacer las cosas bien, porque no hay margen de error. Era un objetivo que no era fácil y al final los chavales sintieron la presión porque no teníamos mucha ventaja, pero solo perdimos dos partido en todo el año por lo que la temporada es buena.
¿Le sorprendió para bien o para mal el rendimiento de alguno de los equipos? Los que más sorprenden son los alevines, ver jugar al Alevín B es una maravilla, no solo de manera individual, también colectivamente. Y el Infantil B también quiere jugar al fútbol, y hay momentos que lo hace realmente bien.
¿Qué aspectos se pueden mejorar en la cantera del Real Oviedo de cara al futuro? Con el cambio a la ciudad deportiva nueva van a mejorar mucho las condiciones de luz y, sobre todo mejoraremos el sintético. En el Requexón la situación dejaba algo que desear llegando a entrenar muchos equipos en el mismo campo. Ahora estamos introduciendo una metodología de trabajo cuyos frutos se van a ver con los años.
¿Es más difícil trabajar en un club en el que además de formar jugadores todo el mundo está pendiente de los resultados que se logran? No, trabajar en un club como el Real Oviedo es un lujo. Tenemos un grupo de entrenadores en la base muy implicados y desde el club no nos presionan con los resultados, si no que éstos llegan con el trabajo. Nosotros queremos implantar un estilo propio del Requexón, Que un equipo quede campeón no significa que se hay trabajado bien o que los jugadores hayan progresado todo lo que debían.
Usted ya conoce lo que es trabajar en el primer equipo y en la base, ¿qué es más difícil? El primer equipo, por la presión por los resultados , además tiene más repercusión y tiene la obligación de ir al fútbol profesional lo antes posible. En la base ves como los niños progresan y seguro que tendremos una recompensa grande y veremos el mayor número posible de jugadores en el primer equipo.
¿La situación económica por la que atraviesa el Oviedo le debería hacer mirar antes a la cantera que al mercado? La cantera hay que mirarla siempre, independientemente de la situación económica. Un equipo con jugadores de la cantera es un vestuario fuerte y comprometido y que al final va a dar muchos puntos. Ahora hay jugadores que apuntan muy alto y espero que tengan la oportunidad que se merecen.
Este año son muchos los jugadores del filial que han actuado con el primer equipo en algunos momento, mucho de eso tendrá que ver que el Oviedo B ha retornado a Tercera, ¿no? Sí, tenemos todos los equipos situados como en 2003 y no hay que olvidar que para que el filial esté en Tercera detrás hubo el esfuerzo de mucha gente durante estos años.







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